Si con el estado de alarma y el confinamiento se registró un lógico descenso del consumo y consecuentemente una caída en los sistemas de pago en general, curiosamente el efectivo en circulación ha visto un aumento en la demanda a nivel mundial; eso significa que el efectivo sigue siendo considerada una importante reserva de valor y la forma más accesible y segura de pagar en situaciones de emergencia.

Con la progresiva reactivación de la economía se está viendo una notable recuperación de actividad en los cajeros automáticos, la extracción de dinero para hacer frente a los gastos diarios.

En España es particularmente notable, y así lo confirman las compañías de transporte de fondos, si bien todavía no se han recuperado los niveles pre-covid, aunque estamos próximos a conseguirlo.

Y es que el uso del dinero, único medio de pago público, favorece la confianza de una mayoría de ciudadanos, que optan por la forma de pago más tradicional especialmente para importes inferiores a 20€, gastos diarios y consumos en hostelería.

Como ya se ha visto, limitar el uso del efectivo o promover el uso de dinero de plástico no solo no evita el contagio del coronavirus, sino que tendría consecuencias negativas para la sociedad, ya que impactaría directamente en los sectores más desfavorecidos a la vez que favorecería la privatización de los medios de pago.

Es cierto, se ha aprovechado la situación anómala de la expansión del covid para reabrir el viejo debate sobre la supervivencia del dinero en efectivo. Debate al que se lleva tiempo dando vueltas y que tiene bastante predicamento en países como Suecia, donde en efecto muchos comercios ya no aceptan pagos con dinero en efectivo, y el Banco Central Sueco se ha planteado la eliminación del papel moneda…para sustituirlo por la e-krona, una criptomoneda de curso legal!. ¿Dónde estaría entonces la diferencia?

En nuestro país no tenemos esta preocupación, el uso del dinero metálico es prioritario para un porcentaje muy elevado de la población y no parece que vayan a instaurarse nuevos hábitos financieros. Incluso si lo que se pretende es luchar contra el fraude o ciertos delitos como el tráfico de droga que utilizan dinero físico para hacer los pagos, habría que plantearse si con la eliminación del efectivo no estaríamos precipitando nuevas formas de delincuencia y si ello compensaría el menoscabo que sufriríamos todos en nuestra forma de vida, nuestra privacidad y nuestro control.